Nuestras oraciones también son impedidas cuando:
Oramos “Señor, salva a mi Padre de su enfermedad” y tenemos alguien a morir espiritualmente en el umbral de nuestra puerta.
Pedimos: “Señor, convénceme que estoy errado” cuando ya tenemos en mente lo que vamos a hacer.
Pedimos toda la sabiduría a Dios para enseñar a los otros cuando nosotros mismos no nos regulamos por las leyes de toda la santidad.
Cuando pedimos sabiduría y no aceptamos que la sabiduría de los otros nos enseñe.
Pedimos para que seamos justos, pero no pagamos el precio de la justicia dentro de nosotros, del precio para que seamos justos
Pides por santidad sólo porque quieres ser visto como alguien puro y no para que Dios sea visto en ti como puro...
José Mateus